El devastador terremoto del 12 de enero ha reducido a buena parte del país en un desolado cúmulo de ruinas. Las noticias son fragmentarias y reportan escenarios apocalípticos, mientras que las ayudas continúan siendo lentas y dificultosas.
Todavía no hay un balance ni de las víctimas ni de los evacuados, la única certeza es que en la catástrofe han perdido la vida miles de personas, entre ellas muchísimos niños.
También la Familia Salesiana, que desde hace años vive y lucha junto a la población de esta desafortunada isla, fue duramente afectada: entre los muertos comprobados, además de un anciano salesiano y dos jóvenes novicios, 500 jóvenes y niños que frecuentaban el centro Enam de la capital quedaron bajo los escombros del edificio. La estructura que alojaba escuelas primarias, profesionales y un centro para chicos de la calle, quedó completamente destruida por el sismo. El ala del edificio sede de la Obra de las pequeñas escuelas del Padre Bonhem quedó totalmente en ruinas.
Son numerosas las Casas Salesianas afectadas: la Visitatoría de Drouillard está muy dañada, el dormitorio de Gressier se ha derrumbado, las Casas de Fleuriot y Thorland quedaron gravemente afectadas, junto con la capilla de esta última. La iglesia y el centro parroquial de Cité Soleil colapsaron. La de Pétion-Ville, a pesar de haber sufrido graves daños, ofrece acogida temporánea, junto a la de Thorland, a unas 3.500 personas.
Muchas de las Casas de las Hijas de María Auxiliadora se derrumbaron, sin causar víctimas: las Hermanas salesianas ya están trabajando para ayudar a los heridos y los evacuados.
La Sede Inspectorial Salesiana de Santo Domingo ha mandado a Port-au-Prince alimentos y mercancías de primera necesidad vía tierra, entre miles de dificultades y continúa trabajando incansablemente para enviar más ayudas.